lunes, 16 de septiembre de 2013

Capítulo 1.

   Aunque ahora me veas así, viejo y con barriga, hubo un tiempo en que fui joven, y estaba de muy buen ver, todo sea dicho. Al menos eso era lo que decían mis amigos y amigas por aquel entonces; Es cierto que no era lo mismo cuando me lo decía una amiga que cuando lo hacía un amigo, hay momentos donde resulta un poco incómodo que te saquen esos temas, por ejemplo mientras te duchas después de un partido.

   Un día, mientras hablaba con una conocida, me comentó que para sus amigas yo era lo que se conoce como un “mujeriego”. Para sus amigas..., ella no, ella me conocía mejor y sabía de mi fondo y todas esas cosas que para cualquier mujer es primordial en un hombre; en un hombre que nunca se follarían porsupuesto. A la cama se van con el malote de la moto y la chaqueta de cuero. Cuanto más grande la moto mejor, aunque todos sabemos que no es el tamaño de la moto lo que importa.

   ¿Mujeriego? ¿Yo? Me quedé a cuadros. Se supone que un mujeriego es el que anda con mujeres ¿No? Entonces, yo no podía ser un mujeriego porque no me comía una rosca. Todavía hoy no entiendo que pudo  provocar eso. Supongo que esos momentos de "felicidad" en las discotecas, no habían dejado una gran imagen de mi persona. Si bien es cierto que en cuanto bebía un poco perdía el control y me volvía excesivamente sincero, aunque no entiendo que se me juzgase solo por esos momentos. La verdad es que casi nadie me conocía de verdad fuera de la noche, cosas del directo.

   Recuerdo un incidente con la panadera: Estaba sola apoyada en la barra y mirando a la pista de baile. Me acerqué y le dije al oido:

    - ¿Sabes una cosa? Tienes las tetas más grandes de todo el pueblo.
    - No has sido muy original. - Dijo clavándome una mirada que no me dejó continuar.

    Cierto, no había sido un comentario muy inteligente. Tenía unas tetas impresionantes, pero es verdad que no es manera de entablar una conversación. Era lo que el cuerpo me pedía decir en ese momento, algo que saltaba a la vista. Así de sencillo, los hombres somos muy simples, yo había observado algo y ella debía ser informada. Supongo que ya lo sabría, se lo habrían dicho más veces, ella misma me lo confirmó.

   Pedí disculpas, porque yo borracho además de sincero soy muy educado, y me fui. Es una anécdota estúpida y sin la mayor importáncia, lo sé, pero se ha quedado grabada en mi mente. Lo recuerdo tan bien porque el lunes al ir a buscar el pan no pude levantar la mirada. No me imagino lo que pensaría al verme allí, al día siguiente, con una barra en la mano y esperando el cambio sin apartar la vista de su delantal ¡Te juro que no estaba mirándole las tetas!

   Tendría yo unos veinte años, y para esa edad reconozco que me faltaba un hervor. Mis relaciones sexuales por aquel entonces, quitando las que mantenía conmigo mismo, eran más bien escasas; o mejor dicho, ya puestos a ser sinceros, inexistentes. Yo era muy tímido cuando no iba borracho, y cuando iba borracho no me tomaba en serio eso de ligar, lo que quería era divertirme. Todavía hoy me pongo colorado cuando alguien me habla de sexo, hay cosas que uno no puede cambiar por mucho que lo intente, vienen grabadas en el interior de tu disco duro. Y para complicarlo todo un poco más, ahora me venían con estas; Que me considerasen un mujeriego colocaba un nuevo obstáculo en mi ya difícil camino, unas pensaban que era tonto y las otras me veían demasiado listo. Estábamos apañaos...

   Durante el día yo vivía una vida totalmente diferente. Había un grupo de chicas con el que me gustaba estar. Me trataban como si fuera su hermano pequeño, aunque yo era mayor, y me resultaba cómodo estar con ellas. Por la noche, cuando no iba muy perjudicado, me dejaba caer por el grupo. Una noche, de repente, apareció una chica nueva en la manada. No sabía muy bien de donde había salido, ni me atreví a preguntar, pero allí estaba.

   ¿Crees en el amor a primera vista? Yo creo, porque aquel día, en aquel momento… me enamoré.

lunes, 9 de septiembre de 2013

32. Y si empezamos de nuevo?

  Si este es el post nº32 es que habré escrito 32 entradas en este blog, entrada arriba entrada abajo, y sí tenemos en cuenta que empecé allá por noviembre de 2008 podemos decir que la cosa no ha funcionado muy bien. Ya lo anunciaban mis letras en uno de los primeros escritos que publiqué, decía así:

 "La verdad es que no tengo mucho que contar. Ni siquiera a mí mismo, y eso no es bueno teniendo en cuenta que la mayor parte del día me la paso solo. No sé que es lo que me ha pasado que últimamente no encuentro nada que decirme, como para sacar algo que contarte a ti. Tal vez sea que no me quiero escuchar. A lo mejor temo que lo que me pueda decir no me guste y por eso no me hablo."

  Estas letras las hubiese firmado hoy mismo. Es como si después de casi cinco años nada hubiera cambiado, y sin embargo, han cambiado tantas cosas... La vida, empeñada en no detenerse, va removiendo tus planes hasta que al final ya no sirven de nada. Es algo que suele pasar por hacer planes sin contar con los que ya tienen preparados para tí.
  Pero bueno, el caso es que me aburro. Vivo sin tiempo para aburrirme pero me aburro, qué ironía... Siento un vacío. Un vacío que he intentado llenar a base de helado y galletas, y está resultando difícil llenarlo de ese modo, así que he pensado en volver a empezar, más que nada por entretenerme. De momento he ampliado mi lista de lectura y he encontrado cosas interesantes, me divierten.

  Una vieja amiga - lo de "vieja" no es un desliz, está puesto ahí con tan mala intención como lo de "amiga" - me ha dado una idea, hacer una reposición. Eso soluciona mis problemas de tiempo, mantiene el blog vivo, me permitirá volver a pillar el punto de la historia, y quién sabe... igual la termino, algo que hace tiempo que espera al menos uno de mís tres lectores.

Así que el lunes te espero ¿Porqué el lunes? Pues por lo que ya sabes, para que los lunes vuelvan a ser especiales.

viernes, 16 de agosto de 2013

31, Por decir algo...

Ya van a ser las cuatro y llevo algo más de dos horas dando vueltas por la web sin saber donde ir. Hoy no he encontrado nada interesante que leer. La gente ya no actualiza, al menos aquellos que tengo en mi lista de lectura. Incluso he entrado a comentar al Marca a ver si algún madridista se picaba, pero no entran al trapo.
  En el chat, solo aparece Maya conectada, pero no voy a hablarle. Lo más seguro es que no esté. Ahora, con los móviles, la gente aparece conectada en todo momento pero en realidad no están. Además, no tengo nada que contarle. Hubo un tiempo en que eso no hubiera sido un problema, pero ahora sí, los tiempos cambian..., supongo que las personas también.
  Esto está muy aburrido. Un día de estos voy a tener que caminar un poco más lejos a ver que me encuentro, pero es que ando tan ocupado, y mis momentos de relax vienen ahora tan de tarde en tarde que me da pereza empezar algo nuevo. 
  Y tampoco puedo seguir con el blog, porque hoy no es lunes... ¿Qué? Es una excusa tan buena como cualquier otra.

- ¿Porqué no actualizas? 
- Porque no es Lunes
- ¿Entonces actualizas el lunes?
- Nó. Actualizo los lunes, que no es lo mismo.