lunes, 13 de enero de 2014

Capítulo 18.

   El cuento de Inés no duró. La chica no era muy de fiar, y como nunca lo confirmé ni lo negué, la historia enseguida perdió fuerza y credibilidad. Poco a poco dejó de ser una historia divertida con la que reírse a mi costa, dejó de hacer gracia, y se convirtió en un simple rumor sin importancia que nunca sucedió. Lo más gracioso era eso, que en realidad nunca sucedió, pero cuantas cosas que nunca sucedieron pasan a la historia como reales. Por suerte, aunque si no hubiese sido así me hubiera dado lo mismo, a las pocas semanas ya nadie volvió a mencionar el asunto.

   Esas semanas las dediqué a esconderme de ella por todo el pueblo, menos mal que yo allí paraba poco. No tenía ninguna gana de volver a encontrarmela pues cuando eso sucedía dejaban de suceder otras cosas, al menos eso era lo que yo pensaba. Quería estar libre, disponible, para cuando aquello que tenía que pasar, sucediese. ¿Qué tenía que pasar? No lo sabía. Lo que sí sabía es que con Ines al lado no iba a pasar nada interesante, por eso la evitaba.

   Pero aquel rumor no me perjudicó en absoluto, creo que alguna sí se lo tomó en serio, porque aquella misma semana dos chicas se interesaron por mí; algo a lo que yo no estaba muy acostumbrado.

   Estaba yo sentado en la terraza de aquel bar del parque, sumido en mis pensamientos, el que me conoce sabe a que me refiero, leyendo una revista sin meterme con nadie, cuando la chica que estaba sentada en la silla de enfrente me suelta una patada. Yo levanto la vista y ella me sonríe. Sonrió y vuelvo a mi lectura, no porque me interesase lo que estaba leyendo sino con el objetivo de hacerme el interesante. Funcionó, otra patada. Vuelvo a levantar la vista y me saca la lengua, a lo que respondo de la misma manera, para inmediatamente después volver a clavar mi mirada en la revista, como si aquello no fuese conmigo.

   - Que simpático eres.

   Miré alrededor para cerciorarme de que allí solo estaba yo, aunque ya sabía que no había nadie más. ¿Yo simpático? ¿Qué es lo que había hecho y no me había enterado? Que una chica me entrase así directamente si que era una novedad y no quería dejarla escapar. Volví a sonreír, esta vez mirándola a a los ojos fijamente durante un buen rato, mirada que ella sostuvo sin ningún problema. Había quedado claro que la niña quería algo conmigo, y yo, que soy un “chico fácil”, me dejé llevar.

   Me hizo gracia la manera de entrarme, por eso te la cuento, pero no voy a alargarte la historia porque al final no sucedió nada. Hablamos un poco, bailamos un par de canciones, la acompañé a casa… A ella le hacía gracia todo lo que yo decía y pasamos una tarde divertida, nada más. ¿Qué más querías? Me porté como dicen que se portan los "perfectos caballeros" y supongo que ese fue mi error. A la semana siguiente la busqué en la discoteca, sabía que era de las que bajaban temprano, y nada más verla me acerqué y le pregunté si quería bailar. Me dijo que no, que había venido con otro. No olvidaré su mirada victoriosa, la manera en que lo dijo me hizo daño; no sé porqué pero me dolió, me pilló desprevenido. Inocente, me había creído que ya era mía.

   Pero la noche  solo acababa de comenzar, así que aquella puñalada duró más bien poco. Solo tres o cuatro copas después me encontré en la pista bailando con otra joven. No recuerdo ni su nombre, solo sé que era amiga de Inés. Estábamos bailando tan tranquilos, hablando sobre la inexistencia de mi relación con su amiga - ella había venido a preguntar - cuando uno de mis “colegas”, dejémoslo en “conocido”, se enzarzó en una pelea y sacó una navaja. El tío estaba completamente borracho y soltaba manotazos de un lado a otro en medio de la pista mientras se tambaleaba. Yo agarré a la chica y la aparté mientras la protegía con mi cuerpo, y creo que fue la sensación de protección que le transmití en ese momento lo que hizo que al día siguiente se acercase a mí y dijese aquello de:

- Creo que me gustas.

Te he mentido, sí recuerdo su nombre, pero me gustaría olvidarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por dejar tu comentario.