lunes 5 de diciembre de 2011

Una vez fui joven. 26

¿Qué complicado es eso del amor? ¿Verdad? Muchas han sido las veces que he creido estar enamorado. Es de lo que trata este blog, poco a poco y haciendo memoria, he ido juntando a todas aquellas personas que dejaron una muesca en mi vida. Una marca que se ve diferente con el paso de los años, pero que está ahí. Y digo “he creído” porque hay quien se empeña en hacerme dudar de que eso sea cierto.

Hace unos días me topé con una amiga a la que hacía tiempo que no veía. Una amiga virtual, que bien puede ser un señor con bigote, pero que para mí es una amiga de verdad, como cualquier otra, a la que tengo un cariño especial. Tan especial, que a su lado sobrepasé la barrera de la amistad y llegué a hacerme mucho daño. Hubo momentos en los que creí que nunca volveríamos a ser amigos, no lo veía viable, y llegué a pensar que lo mejor para mí era alejarme de ella tanto como me fuese posible. Afortunadamente no fue necesario, el tiempo vuelve a poner todo en su sitio, el tiempo lo arregla casi todo, y continúa siendo una de mis mejores amigas; de esas a las que puedes confesarle casi cualquier cosa y de las pocas en las que puedes confiar, y yo me alegro de que sea así.

Mi amiga, que no atraviesa por su mejor momento, me contó como al fin había podido comprobar que era capaz de amar de verdad. Pues ella creía que por su forma de ser, o su manera de actuar hasta aquél entonces, nunca había estado enamorada de verdad… de nadie. Quizás encoñada, encaprichada, pero enamorada de verdad… nunca.

Recuerdo que una vez alguien me dijo que yo no estaba enamorado, que lo mio era otra cosa – ¿Enamorado? No creo ¿Tu no estarás encoñado? ¿Cómo vas a estar enamorado de alguien a quién ni siquiera conoces? –  Y la verdad es que no le faltaba razón, lo sé. Yo estaba enamorado de alguien a quién había diseñado en mi mente y que posiblemente no existiese, al menos no como yo lo había creado. Pero es que era tan bonito…

No sé yo si la línea que separa el encaprichamiento del enamoramiento está realmente tan definida, aunque no dudo de la capacidad de mi amiga para definirla. Lo que sí pongo en duda es que mi amiga pueda mantener esa opinión durante mucho tiempo, es más, me gustaría que pronto pueda contarme como ha encontrado el amor de verdad, ese que volverá a dejar con la etiqueta de falsos a todos los anteriores.