lunes 18 de julio de 2011

Una vez fui joven. 25

Nunca me gustaron las películas que terminan mal. ¿Acaso cuesta tanto darle un final feliz a una historia? Vale, entiendo que tiene que haber de todo; si todas las pelis terminasen bien no tendrían gracia, pero yo estoy un poco aburrido de finales tristes. Ultimamente el bueno siempre muere, o se pasa la vida buscando a la mujer de sus sueños; no sé para qué, porque sí la encuentra: o resulta ser una asesina en serie que termina con él a la primera ocasión, o se muere entre sus brazos antes incluso de poder darle el primer beso. No, esas historias no van conmigo. Si quiero llorar me voy a la esquina a sacar un extracto de mi cuenta corriente.
Quizás por eso, y siendo consecuente, debía terminar aquí mi historia; "Y fueron felices y comieron perdices", ese sería un buen final. Pero como ya te habrás dado cuenta, no soy una persona muy coherente, ni tampoco me gustan mucho las perdices, así que seguramente continuaré con la historia, si es que encuentro la manera de hacerlo. Qué no será fácil...